Hoy queremos que conozcáis un poco más este mundo que nos apasiona, por eso queremos compartir con vosotros un breve recorrido por la historia de los casinos.

Cuando pensamos en un casino, reproducimos de forma inmediata en nuestra mente la imagen de un edificio distinguido y glamuroso. Pensamos en suelos con moqueta, altos techos, luces de neón vibrantes y gente bien vestida que se divierte alrededor de mesas de juego lanzando dados o jugando a la ruleta francesa. Es fácil. Además, gracias al cine, todos sabemos qué aspecto tiene un casino aunque no hayamos pisado uno jamás. Sin embargo, cuando se obvian conceptos, se pierde la curiosidad por el origen de los elementos que conforman nuestra cultura. Hoy queremos romper el hielo en nuestro blog con esta breve historia de los casinos.

Dónde empezó todo

Los juegos de azar y las apuestas han acompañado los momentos de ocio de la humanidad desde tiempos remotos. Civilizaciones como la griega o la romana ya jugaban por dinero mientras que en la antigua China apostar era una práctica común. Sin embargo, no existió un lugar específico y regulado donde se recogiera este tipo de entretenimiento hasta el siglo XVII.

El primer casino de la historia surgió en 1638 en Venecia, durante la temporada de carnaval. Se trataba de un lugar elegante, con código de vestimenta y estaba destinado a las clases altas de la sociedad. La principal atracción era un juego llamado la Basetta, que era muy parecido al Black-Jack, además, como en la actualidad, los trabajadores que gestionaban las mesas y las partidas representaban a la casa o banca.

Imagen del Gran Casino de Venecia, uno de los más importantes en la historia de los casinos. En la imagen se aprecia iluminado con luz cálida en la fachada ne contraste con el cielo azul oscuro del atardecer.

Por supuesto, la apertura del Casino di Venezia (que hoy todavía sigue en pie) supuso el pistoletazo de salida y desde ese momento los casinos, muy parecidos a los que conocemos hoy, empezaron a extenderse por otras geografías. A España, sin embargo, el concepto no llegó hasta algo más tarde, pero la cultura del juego ha estado muy arraigada a la sociedad española desde que los árabes trajeran las cartas.

Montecarlo y Las Vegas: dos paradas obligatorias en la historia de los casinos

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, la palabra casino (de origen italiano que se traduce como “casa pequeña”) se estableció de forma oficial con el significado que tiene hoy en día. En Europa se construyeron numerosos establecimientos de juego en diferentes países. Uno de los que a día de hoy siguen siendo más emblemáticos es el Gran Casino de Montecarlo, en Mónaco, que surgió en 1856. El principe Carlos III, con la idea de obtener beneficios económicos en el país, autorizó la apertura de una casa de juegos. Tras numerosas dificultades e intentos infructuosos de lograr la construcción del casino, terminó contratando los caros servicios del magnate francés Francois Blanc, quien se encargó de su construcción.

Mereció la pena confiarle tal misión al que terminó siendo conocido como el mago de Montecarlo, pues ha resultado ser con el tiempo uno de los edificios más majestuosos y prestigiosos del mundo con una oferta de juegos bastante singular que no es fácil encontrar en otros casinos. A día de hoy, sigue siendo el principal atractivo turístico de la ciudad.

Sin embargo, al otro lado del charco el mundo del casino llegó algo más tarde. En el continente americano los casinos no existieron hasta el nacimiento de Las Vegas en mayo de 1905, propiciado por la llegada del ferrocarril a Nevada. Sin embargo, el juego no se legalizó hasta el año 31 y por supuesto, durante su prohibición, no desapareció, sino que siguió existiendo de forma clandestina, tal y como pasó con el alcohol en los locales speakeasy durante la Ley Seca. El problema fue que la prohibición contribuyó a la aparición de mafias y bandas de crimen organizado que querían controlar las apuestas y el dinero que movía el juego.

Una vez que volvió a ser legal, comenzó la expansión de la ciudad del pecado hasta adquirir unas dimensiones más que considerables. Surgieron hoteles con casinos incorporados, como el mítico El Racho Las Vegas y se fueron promocionando otro tipo de actividades como conciertos, conferencias y teatros hasta llegar a ser el complejo turístico efervescente que conocemos hoy; todo un referente imprescindible en la historia de los casinos.

Casino just-for-fun

Los casinos son ya parte del paisaje urbano y están totalmente integrados en todos los continentes. Singapur, Atlantic City o Macao, por citar nuevos ejemplos, son ciudades que viven de sus casas de juego. Pero, como todo en pleno siglo XXI, también han pasado por la digitalización. Desde hace pocos años, los casinos online están revolucionando el concepto. Nunca fue tan fácil jugar y apostar como lo es ahora, que puede hacerse cómodamente desde un teléfono móvil. Aunque, por muy exactos que sean los juegos, la experiencia de ir a un casino no se puede recrear fácilmente a través de una pantalla. El ambiente que se genera, la luz, los sonidos y el hecho de compartir el juego de manera tangible con otros, no tiene comparación.

Cabe mencionar que el mundo del juego no siempre goza de buena fama. Si bien es cierto que puede convertirse en una adicción, llevado con mesura y sin mayor pretensión que simplemente pasarlo bien, el casino puede ser una de las experiencias lúdicas más interesantes que se pueden disfrutar en compañía. Nosotros apostamos precisamente por eso; por la filosofía just-for-fun. Disfrutamos llevando un auténtico casino tanto a eventos y celebraciones a gran escala como a celebraciones privadas con menos invitados. Sea el caso que sea, allá dónde llevamos nuestras mesas de juego, crupieres y luminosos, conseguimos que todo el mundo tenga una experiencia inolvidable en un casino 100% real.