El juego del Craps es uno de los favoritos de los jugadores estadounidenses, mientras que en Europa tiene menos éxito. Sin embargo, en nuestro casino para eventos suele ser uno de los juegos más demandados.

En muchas ocasiones hemos visto esa escena de película en la que un jugador lanza los dados sobre una bañera verde en mitad de un casino abarrotado. Las personas a su alrededor contienen el aliento durante un par de segundos en los que vemos como, a cámara lenta, el azar hace lo suyo y los dados arrojan el resultado. Algarabía generalizada cuando se gana, decepción absoluta cuando se pierde. Se trata del Craps, un juego instintivo y pasional del que hoy queremos hablaros.

Un poco de historia del Craps

Como suele suceder con casi todos los juegos, el origen del Craps es incierto. Craps, o «los dados», es el resultado de una simplificación del juego europeo Hazard, que ya se menciona en los Cuentos de Canterbury en el siglo XIV. Por lo visto, la forma arcaica del juego puede ser rastreada hasta el siglo XI, en la época de las Cruzadas. Sin embargo, el Craps no tomó la forma que conocemos hoy hasta el siglo XIX, cuando Bernard de Marigny lo introdujo en Estados Unidos.

Marigny era un joven de la alta sociedad colonial que quería inventar algún juego de éxito. Las reglas del Hazard eran demasiado complicadas para la población general (analfabeta en su mayoría), pero la versión de Marigny parecía demasiado sencilla para la alta sociedad. El Craps fue rechazado por la clase pudiente, así que Marigny la introdujo en la clase obrera local, que lo aceptó con entusiasmo. En poco tiempo, el juego se extendió por todo el Mississipi. Tal fue su éxito, que Marigny llegó a llamar «Rue des Craps» a una calle de Nueva Orleans.

La verdadera explosión del juego llegó con las Guerras Mundiales. La poca preparación que requiere hizo que este juego se volviese extremadamente popular entre las tropas, que se pasaban el tiempo muerto apostando a los dados. Cuando terminó la Segunda Guerra, los soldados querían encontrar el juego en los casinos, que lo introdujeron en sus catálogos con gran éxito.

dados para jugar al craps

Street Craps: las reglas de la versión callejera (o simplificada)

Las reglas del Craps callejero, o Street Craps, son bastante sencillas. Dos jugadores apuestan uno contra otro. Para saber quién empieza, uno de los jugadores tiene que «pedir» el número Alto o el Bajo. Si ha pedido el número Alto, tiene que intentar sacar la combinación de números más alta entre los dos dados, y al contrario si ha pedido el Bajo. Si lo consigue, comienza él el juego (vamos a llamarlo Jugador A). En caso de fracaso, el turno pasa al otro jugador (Jugador B).

Una vez que hemos establecido quién hace el primer lanzamiento, empieza el juego. ¿De qué depende la victoria? Pues del número que saque el Jugador A en esta primera tirada.

Si sale un 7 o un 11, el Jugador A gana la partida, y se queda con la apuesta del Jugador B.

Si sale un 2, un 3 o un 12, el Jugador B gana la partida y se queda con la apuesta del Jugador A.

Todos los demás números (4, 5, 6, 8, 9 y 10) son denominados «Puntos». Pongamos que el Jugador A saca un 4. Ahora seguirá tirando los dados una y otra vez hasta que pase alguna de estas dos cosas: que vuelva a sacar un 4, en cuyo caso Jugador A gana la partida, o que saque un 7, en cuyo caso Jugador B gana la partida.

En la versión formal, o la que se juega en los casinos, los jugadores apuestan contra la banca, pero el funcionamiento es esencialmente el mismo. La ventaja de jugar en una mesa profesional, es que las apuestas que se pueden hacer son mucho más variadas, y varias personas pueden apostar al mismo tiempo.

Un juego fácil, rápido, dinámico y divertido

A pesar de que es mucho más popular en América que en Europa, hemos comprobado una y otra vez que los dados o Craps es uno de los juegos más populares en los eventos de Casi Casino. Si no te quieres pasar toda la noche sentado en la misma mesa, pero te apetece apostar algunos billetes, el Craps es el juego perfecto para ti. En tres minutos te habrás hecho con las normas (para eso están nuestros croupieres), y las partidas no suelen durar más de diez minutos. Tan sólo acuérdate de no decir en voz alta el número siete (dicen los veteranos que da mala suerte), ¡y a disfrutar!